Responsabilidad Social Corporativa para Pequeñas Y Medianas Empresas
Incluir la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en la estrategia empresarial y su desarrollo concreto puede aportar una serie de beneficios para la Empresa. La RSC es un claro elemento de diferenciación de la empresa frente a la competencia. Pero para una Pyme o una microPyme, es un concepto todavía difuso y ajeno.
El concepto “Responsabilidad Social Corporativa” (RSC)

En los últimos tiempos y cada vez con más frecuencia, nos encontramos en los medios de comunicación con muchas referencias al concepto “Responsabilidad Social Corporativa - RSC” o “Responsabilidad Social de las Empresas - RSE”. No sólo se trata de noticias sobre iniciativas de las empresas y las administraciones públicas en esta materia, sino también mensajes publicitarios que intentan transmitir la imagen más amable de algunas grandes empresas españolas, en los que se destaca su labor social (en favor de colectivos desfavorecidos, por ejemplo), en unos casos, o su conciencia ecológica y de respeto al medio ambiente de las empresas, en otros.
Sin embargo, ni el ciudadano de a pie ni el pequeño empresario tiene una idea clara de lo que hay detrás de este concepto, ya que muchas de las definiciones utilizadas no son fácilmente comprensibles por el público en general. No obstante, algunas de ellas, como la que figura a continuación, acercan al significado de la RSC de una manera sencilla:
“una empresa responsable es aquella que trata de hacer mejor lo que tiene que hacer cada día y es sinónimo de vocación a la excelencia” .
Todas las empresas, independientemente de su tamaño o actividad, tienen la intención de hacer las cosas bien en el ámbito empresarial o de los negocios; es una condición necesaria para sobrevivir en un entorno cada vez más competitivo.
¿Qué significa para cualquier empresa y, por supuesto, para una PYME o un trabajador autónomo, hacer mejor lo que hay que hacer cada día? Pues, además de cumplir adecuadamente con las leyes y las normas que les afectan, faltaría más, algo tan sencillo o tan complicado, como:
• ganarse la confianza de los proveedores y clientes,
• elaborar productos y ofrecer servicios de calidad,
• hacer que los trabajadores se sientan orgullosos de trabajar para esa empresa y
• procurar que la comunidad en que está establecida (sea un barrio, pueblo o ciudad) valore a la empresa por tener un comportamiento social y medioambiental consecuente.
Llegado a este punto, muy pocos podrán decir que el concepto que se esconde detrás de las siglas RSC es algo nuevo o fruto de una moda. La mayor parte de las empresas, sobre todo las más pequeñas, han estado siempre cerca de su comunidad y han intentado ser bien consideradas dentro de ésta. Por tanto, sin ser conscientes de ello, los pequeños y medianos empresarios han procurado desde siempre practicar la RSC.
Las acciones de RSC deben “medirse” y “comunicarse”
Sin embargo, en estos tiempos en los que la competencia entre las empresas y la conciencia social y ecológica de los consumidores es mayor que nunca, no basta con tener comportamientos responsables sin más, además, estas acciones deben medirse y, en la medida de lo posible, comunicarse.
Con ayuda de algunos ejemplos, se intentará ilustrar que “hacer mejor lo que tiene que hacer cada día”, además de provocar la satisfacción del trabajo bien hecho, genera beneficios directos e indirectos a las pequeñas y medianas empresas. Para ello, en muchos casos, estos comportamientos deben ser demostrables y conocidos por la sociedad y por la comunidad empresarial.
Últimamente, muchas grandes empresas han establecido como norma (en el marco de sus políticas de RSC) contratar sólo con proveedores que cumplan una serie de requisitos sociales, laborales, ecológicos o de calidad. Por tanto, este importante mercado para las pymes puede quedar restringido sólo a aquellas que puedan demostrar que tienen unos altos estándares de calidad y medioambientales (acreditados con certificaciones ISO, por ejemplo), o que un porcentaje de la plantilla lo componen personas con algún tipo de discapacidad, por poner otro ejemplo.
A continuación se incluyen otros ejemplos que describen algunos beneficios indirectos que provocan comportamientos responsables por parte de de las pequeñas y medianas empresas:
• Una empresa que ofrece a sus empleados salarios justos, formación continuada y permite cierta flexibilidad en el cumplimiento de la jornada laboral, tendrá más motivada a la plantilla y, probablemente, aumentará la productividad y la calidad de los productos que fabrica o de los servicios que presta.
• La reducción de consumos de agua, electricidad o papel genera un ahorro en los gastos de la empresa y, además, un beneficio a la comunidad por tratarse de recursos escasos (el agua) o cuya producción genera la emisión de gases contaminantes (electricidad) o la destrucción de los recursos forestales (papel). Esto se puede conseguir de varias formas:
- concienciar a los trabajadores del uso responsable de los recursos a través de campañas internas,
- instalar mecanismos de bajo coste en los grifos que permitan ahorrar agua (perlizadores) e impresoras que impriman el papel a doble cara,
- utilizar papel reciclado y bombillas de bajo consumo,
- instalar sistemas de iluminación en las oficinas que sólo actúen en presencia de personas, etc.
• Las empresas y empresarios que están integrados y colaboran con la comunidad en la que están instalados (por ejemplo, patrocinando eventos culturales, deportivos o las fiestas patronales), consiguen, además, publicitar su negocio y mejorar su imagen. Probablemente, esto se vea reflejado en su volumen de facturación o de ventas.
El proceso de medición de las acciones que se están realizando en el ámbito de la RSC y de toma de conciencia de las que desean poner en práctica en el futuro, exige pararse a reflexionar y tener algunas referencias en las que apoyarse.
Para ayudar a realizar esta tarea, se incluye una breve guía que, de manera más o menos organizada, destaca algunas buenas prácticas de gestión responsable de las empresas, que podrían servir para realizar una primera autoevaluación y conocer el camino que queda por andar.
Sería deseable que, una vez realizada la autoevaluación, cada empresario defina sus acciones prioritarias (en función del tamaño de su empresa, tipo de negocio, mercado, etc.) y establezca un plan definido en el tiempo para ponerlas en práctica.
Guía de autoevaluación
Dimensión interna de la RSC
a) Gestión de los recursos humanos

• Políticas de contratación y salarial: tipos de contrato, retribuciones de los asalariados, igualdad de géneros en la plantilla, participación en beneficios por parte de los trabajadores.
• Políticas sanitarias y familiares: sistemas de protección, asistencia médica de los empleados, apoyo a la conciliación de la vida laboral y familiar.
• Formación: esfuerzo en la formación continuada y reciclaje del personal.
b) Organización de la empresa
• Diálogo social y democracia interna: representación sindical, fórmulas de negociación laboral y resolución de conflictos, procedimientos de toma de decisiones con participación de los trabajadores.
• Transparencia: información y consulta de los trabajadores acerca de la situación de la empresa, objetivos, organización y resultados.
c) Prevención de riesgos laborales y ambientales
• Riesgos laborales: análisis, evaluación y gestión de riesgos; existencia de seguros de responsabilidad civil.
• Riesgos ambientales: tendencia a la reducción del consumo de recursos naturales, a la disminución de la emisión de desechos, residuos y emisiones contaminantes y reducción de la contaminación acústica dentro y fuera de la empresa.
Dimensión externa de la RSC
a) Vinculación con el entorno local
• Participación en la cohesión social del territorio: acciones a favor del empleo local; inserción de minorías; participación en asociaciones; promoción de iniciativas sociales, deportivas o culturales; donaciones o patrocinios.
• Imagen corporativa: buena percepción de la empresa en el ámbito local.
b) Relación con el entorno productivo y comercial
• Socios comerciales: estabilidad y duración en el tiempo de las relaciones con grandes empresas, administraciones y asociaciones; códigos éticos de actividad comercial.
• Proveedores: negativa a comprar suministros a empresas de economía sumergida o de aquellas que vulneran ciertos estándares éticos.
• Consumidores y clientes: presentación responsable y transparente del producto; fórmulas de compensación por daños y perjuicios.
c) Vinculación con el entorno internacional
• Defensa de los derechos humanos; negativa a mantener relaciones comerciales con empresas o países que vulneren los derechos humanos; lucha contra la corrupción. • Existencia de una línea social en la empresa, participación en programas de cooperación al desarrollo, en programas de comercio justo y dedicación de una parte del beneficio a proyectos solidarios.Conclusiones
En los últimos tiempos se están difundiendo muchas noticias en los medios de comunicación acerca de la responsabilidad social corporativa (RSC) o de la responsabilidad social de las empresas. Sin embargo, este concepto que puede parecer en ocasiones incomprensible y fruto de una moda, encierra comportamientos empresariales que desde siempre han procurado poner en práctica los empresarios: hacer mejor lo que tiene que hacer cada día con vocación de excelencia. Lo que si está ocurriendo últimamente, es que existe cierta presión por parte de la opinión pública y los consumidores para que esos comportamientos responsables sean tangibles y se extiendan entre las empresas. Este hecho no sólo obliga a hacer, sino a medir y comunicar las acciones que se llevan a cabo en materia de responsabilidad social. En el ámbito empresarial en general, y en el de las pymes en particular, poner en práctica políticas de responsabilidad social (hacer mejor lo que tiene que hacer cada día), además de provocar la satisfacción del trabajo bien hecho y generar efectos positivos en el entorno social y natural de las empresas, origina múltiples beneficios directos e indirectos: mejora en los resultados empresariales, en la imagen y reputación, en la gestión de la empresa, etc.
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